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Quiero esto en mi Blog!

miércoles, 30 de marzo de 2016

¿Ayudas para la adquisición de alimentos sin gluten?


Pues sí, la verdad...


No es que nos venga bien, o que nos apetezca, ¡es que las necesitamos!

En España somos más 500.000 celíacos, aunque esto solo es una aproximación, porque exacto, no sabemos... ¡No hay un censo!

Pero si sabemos que toda Europa tiene ayudas, bueno, menos Alemania y España, ¿por qué será que España no?

Pero ¿sabéis qué? Yo no pierdo la esperanza. Sé que pronto llegarán esas ayudas...

Hace un año, cuando empezamos con la petición www.change,org/alimentosparaceliacos no nos imaginábamos que llegaríamos hasta las 406.000 firmas, ¿a que no?

¡Son muchísimas! ¡Esta vez no podrán taparse los oídos! Nos tendrán que escuchar.

Pues cada firma de esas, es una esperanza, un poco de energía para conseguir que se nos escuche, que se nos tenga en cuenta. ¡Somos celíacos, y pagamos a 9 € el kilo de nuestro pan! Ya va siendo hora de que todos nos enteremos... de que tenemos el mismo derecho que los demás a comer pan, pasta, cereales y galletas y a un precio lógico.

¡Por favor! ¡Que en mi caso somos familia numerosa! Y nadie nos tiene en cuenta...

¿Por qué?

¿Tan difícil es de entender?

Luego hay quien no quiere subvenciones... a mí me da lo mismo. Yo pido ayudas porque las necesito, porque mi alimentación es mi medicina, porque el dinero es el mismo para todos, lo único es que a mí, mi alimentación específica sin gluten, me cuesta hasta 9 veces más. Así que si hay alguien que no está de acuerdo con las subvenciones, que no las coja. Pero yo necesito ayudas.

El menú sin gluten en mi colegio cuesta un euro y pico más que el que contiene gluten... ¿Por qué?

En el colegio de mi hermano, el menú sin gluten cuesta lo mismo que el otro, pero no tiene pan. David se tiene que llevar el pan de casa. Que no se lo lleva... ¿Alquien se ha parado a pensar si nos lo podemos permitir?

Tengo 13 años, y hace cinco que fui diagnosticada y no entiendo porqué mi comida tiene que ser más cara.

¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?

¿Qué haría yo si llegaran esas ayudas? ¡Uffff! Lo primero celebrarlo... ¡Lo habríamos conseguido! Invitaría a todos los de Change  y  a un buen bocadillo de pan sin gluten. Porque ellos habrían tenido  mucho que ver en esa enorme victoria.

Y después lo contaría en este blog y etiquetaría a todo el mundo.

Sería un día grande, ¡como mi cumpleaños de grande!

¡Joooo! Me he puesto tan contenta, que casi se me olvida que aún no ha llegado ese día... pero no pierdo la alegría, porque sé que llegará, y muy pronto.

¿Me ayudáis?

Firma en www.change.org/alimentosparaceliacos

y hazte una foto con el #Quenopare!!

¡Lo lograremos!


¡Seguimos leyéndonos!





lunes, 28 de marzo de 2016

¿Por un poco no pasa nada?

¿Alguna vez habéis oído eso?

Yo muchas.

Y la última vez este domingo... nos sentamos en una terraza a tomar una Coca-cola. Pregunto si hay algo sin gluten para acompañar y me dicen que sin gluten que no, pero que me podían poner un pincho de tortilla. ¡Le dije que genial!
video
Entonces pregunté si estaba hecha en una aceite limpio... contestaron que sí, que siempre utilizaban aceite limpio.

Pero, ¿y ha estado en contacto con el pan?
Nooooo...  no te preocupes, la saco del bocadillo, la limpio y te la traigo, ¡está buenísima! ¿te la caliento?

¡No, gracias! Le contesté ya casi enfadada... otra vez a explicar lo mismo.

Si la tortilla está en contacto con el pan, ya está contaminada de gluten, ¡no puedo comerla! Me haría daño...

¡Bah! Por un poco no pasa nada... 

Pues se lo he explicado... lenta y con muuuuchos pelos y señales:
Mi intestino se deteriora cuando como gluten... es como una lija, cada vez que pasa por mi mucosa intestinal, la daña. Da igual la cantidad de gluten que me coma, por poco que sea, esa mucosa se daña, se estropea, me duele, me aparece anemia, me sangra la nariz, el tiroides deja de funcionar... y esto solo en el mejor de los casos, porque también puede aparecer diarreas o estreñimiento, osteoporosis, dermatitis herpetiforme, vómitos y también puedo quedarme sin fuerzas, incluso desarrollar algunos tipos de cáncer... ¡No! Y sí, en este caso, un poco sí que importa.

Los ojos del camarero salían de la cara...

Una Coca-cola e iré a comprar al quiosco de chuches una bolsa de patatas fritas sin gluten.

Eso sí... se ha hecho una foto conmigo y con el #Quenopare!Creo que ya nunca más volverá a decir eso de... por un poco no pasa nada.

¡Volvemos a Madrid! 

Se acabaron las vacaciones... de momento.

Besos para todos y... ¡Seguimos leyéndonos!



jueves, 24 de marzo de 2016

Campamento de Scouts...

Querer es poder, eso está claro, y para muestra el grupo de Scouts al que pertenezco.
Hace tres años que entré en mi grupo, ¡y estoy super contenta!
Ser Scout significa muchas cosas... además de ser un modo de ver la vida, de respetar la naturaleza y convivir con ella, de reír a carcajadas y de caminar entre nieve y frío, también significa amistad.

En Scout me siento bien, todos somos iguales, y aunque unos me llevo mejor que con otros, con todos me lo paso bien.
Las comidas, reconozco que al principio me daban un poco de miedo... pero ahora me siento afortunada. 

Los intendentes y mis jefes, controlan perfectamente la dieta, y saben cual es mi comida y cual no.

En el grupo hay varios celíacos, no soy la única.
Para facilitar la labor a los Scout, nuestros padres se encargan de comprar todos nuestros alimentos específicos... el menú lo preparan nuestros monitores, y ellos compran el pan, las galletas, la pasta y todo lo necesario para que no nos falte de nada.

En Scout no me siento diferente, me siento una más y ¡eso me encanta! 

En este campamento de Semana Santa protesté un poco... pero es que... bueno, os lo cuento:
La mochila hasta los topes, no cabía un alfiler... y viene mi madre con un bizcocho y un batido de chocolate para el desayuno del domingo.

El campamento empezó el sábado. Salimos de Madrid a las 8:00 de la mañana y llegamos a un pueblo cercano a la Sierra de Gredos a las 12:00 aproximadamente. Allí empezaba una prueba que los que estamos en este nivel tenemos que hacer. Es muy divertido.
Consiste en orientarnos en la montaña, siguiendo las indicaciones de un mapa.
La primera noche dormimos en ese pueblo, que por cierto, amabilísima la gente. Esa primera noche, los encargados de intendencia, se acercarían para dejarnos el desayuno del día anterior... pero las  madres y los padres de los celíacos se habían puesto de acuerdo, para que llevásemos un bizcocho y un batido por si acaso la intendencia no pudiera llegar.
Y ahí es donde yo protestaba y protestaba... ¡No me cabía nada en la mochila! ¿Cómo iba a meter el bizcocho? Y encima de limón... ¡Puaggg! Si por lo menos fuera de chocolate... ¡Bueno, pues tuve que hacerle hueco!

¡Y qué bien me vino! ¡Y qué riquísimo que estaba!

Nunca nada me supo tan bueno. Me lo comí mientras caminaba bajo la nieve... ¡Delicioso!

Otra lucha fue el abrigo... ¡Tampoco me lo quería llevar! Y aunque en caminata no se necesita, cuando nos granizó, ¡también agradecí que insistieran que me lo llevara!

Pues ya estoy de vuelta... ¡Una experiencia fantástica! ¡Increíble! 

¡Y sin gluten!  

#Quenopare!

martes, 22 de marzo de 2016

Historia de la Enfermedad Celíaca

¿Sabéis que ya se conocía la enfermedad celíaca en los siglos I y II d.C.? Parece increíble, ¿verdad?

Fue un médico Griego... él vivía en Turquía, cerca de los ríos Tigris y Eúfrates y el alto Nilo, una zona muy fértil, donde, durante el Neolítico se comenzaron a cultivar los cereales, sobre todo el trigo y la avena. 

Pronto aprendieron a cocinar esos cereales y la agricultura se extendió, convirtiendo al trigo en un cereal muy importante para el alimento humano.

Para hacer esta entrada, he estado leyendo mucho sobre ese médico griego que se llamaba Areteo de Capadocia. No dejéis de buscarlo, es interesantísimo todo lo que se cuenta sobre él.

En el año 1.884 Luis Dühring, describió por primera vez un problema de la piel que se llama Dermatitis Herpetiforme, aunque hasta el año 1.955 no se la relacionó con la enfermedad celíaca.

En 1.888 Samuel Gee hizo una exposición perfecta de mi enfermedad, dejando claro que: "si un paciente quiere curarse por completo de los males que provoca esta enfermedad, debe ser exclusivamente tratado con dieta" Y también hablaba de malnutrición y problemas de indigestión.

Pero fue un holandés, en el año 1.950 (Willen-Karel Dicke) quien en su tesis doctoral, descubrió que algunos niños ingresados en el hospital que él visitaba, que parecían enfermemos y malnutridos, si se les cambiaba la papilla de cereales a base de trigo y cebada a otra de maíz y arroz, mejoraban muchísimo. Historia de la Enfermedad Celíaca


Poco después se descubrió el gluten en los cereales... y poco a poco se le relacionó con el causante de la enfermedad celíaca. Poco a poco, fueron llegando otros descubrimientos de los que ahora conocemos, como la relación del linfoma intestinal con la e.c.

¡Agggg! no me gusta pensar en los problemas que nos puede ocasionar no seguir la dieta. Lo mejor es diagnosticarla cuanto antes y ¡seguirla a rajatabla!

Debemos de ser responsables con nuestra enfermedad, y aunque a veces nos preguntemos ¿por qué a nosotros? debemos de ser fuertes y tener claro que somos así, y que quizás algún día descubran una solución. 

Mientras y no, nuestro cuerpo es tan inteligente, que termina por provocarte rechazo hacia todo lo que contenga gluten... ¡A mí me pasa ahora, que las cosas deliciosas que se ven detrás de los escaparates, ya no me apetecen, pero nada, nada!

¡Te da tanto miedo comerlo, que ni te apetece mirarlo!

¿A vosotros también os pasa?

El miércoles estaré de vuelta del campamento... mientras y no, gracias a María y a mi madre por publicar mis entradas.


¡Hasta la próxima entrada! 
Seguimos leyéndonos.


domingo, 20 de marzo de 2016

Mi hermano...


La enfermedad celíaca afecta a más del 10% de las personas con síndrome de Down.
Mi hermano mayor, David también es celíaco.  
Hoy es el día internacional del síndrome de Down y quería dedicarle a él mi entrada.

Quiero decir que los hermanos perfectos no existen, pero si existieran, serían como él.

David siempre sonríe... bueno, algunas veces también se enfada, sobre todo cuando mi hermana y yo le hacemos de rabiar.

Casi todas las noches le leo un cuento. A mí me gusta leer y quiero que a él también le guste. Algunas veces, cuando se lo estoy leyendo hago que me confundo, para ver si está atento, ¡y sí! ¡Lo está!

Cuando me voy de campamento, siempre tengo ganas de volver para verle a él. Siempre le traigo algo, una piña, una piedra, un tronco especial... el caso es que sepa que me he acordado de él. Y ¡cómo le gusta!

Mi hermano David también es celíaco, y también se suma al movimiento #Quenopare... no hay foto que se haga, que no coloque sus dedos apoyando su causa y la de todos.

Hace poco conocimos a Israel... ¡Qué ganas de abrazarlo! Israel también es celíaco. Pero, ¿sabéis qué? Son super-responsables con su dieta... para mí, Israel y David son un ejemplo a seguir, pero no solo en esto, sino en todo.

Gracias a Manoli, la mamá de Israel, por su fuerza y energía contagiosa.
Mi madre dice que ha conocido a su alma gemela.

Y yo, desde aquí, hoy con motivo del día mundial del síndrome de Down, deciros a los dos, a mi hermano y al que ya es mi amigo, Israel, que se os quiere tanto, no porque tengáis discapacidad, sino porque os  lo ganáis todos los días a pulso.

¡Sois increíbles! Y quería contarlo...


Hoy la entrada no la hago yo... bueno, la he escrito yo, pero me la publicará mi madre o María. Yo, para cuando lo hagan, estaré en un campamento en Gredos, junto con mi grupo de Scouts, pero no me olvido de vosotros.

¡Felices días!



David mi hermano, Israel mi amigo, gracias por vuestras sonrisas.

#QueNoPare



¡Seguimos leyéndonos!









viernes, 18 de marzo de 2016

En el colegio...

En el colegio no todos los días son iguales.

Además de las clases, de los exámenes, los ratos en el patio y las risas con los amigos, también están esos momentos "free" que  te dejan triste o que te alegran el día.

Por ejemplo... cuando es el cumple de alguien, reparten caramelos y nadie se ha acordado de ti. ¡Y los traen con gluten! Ayyyy... los coges, das las gracias y disimulas... porque es lo que te sale, disimular. No sé muy bien porqué pasa eso, pero así es.

Cuando nadie te ve, los guardas en el bolsillo y a la salida los lanzas a la basura. Porque tampoco los tiras, ¡los lanzas! Estás enfadada...

Pero también están esos otros compañeros que se acuerdan de que en la misma clase que ellos, hay una celíaca. 

Llega el cumpleaños y no solo traen caramelos para ti, sino para todos sin gluten... ¡Qué alegría! Te entusiasmas y empiezas a mirar al resto de amigos, a ver si hay algunos más apetitosos que los que te han tocado a ti, porque si todos son sin gluten ¡puedes cambiarlos! ¡Eso es lo mejor! 


Aunque cuando mejor me siento, es cuando vamos a tomar algo y no tengo que dar explicaciones...  todos saben que cerca hay una celíaca y ni siquiera lo tengo que decir. Todos son conscientes, pero nadie dice nada... simplemente se unen a mí, piden todo sin gluten para que no haya contaminaciones y... de lo único que me tengo que preocupar es las risas que nos echamos.

Quizás algún día, para nosotros los celíacos, sea siempre así.

¡Os dejo hasta el miércoles! Me voy de vacaciones...

¡Seguimos leyéndonos!


jueves, 17 de marzo de 2016

Quedada GH SIMS 2

El sábado día 12, me fui al Templo de Debod.
Algunos de los youtubers a los que sigo, habían comvocado una quedada, y ¡allí que me fui!

Iban dos amigas más, pero también mi madre... ¡Y ya sabéis cómo son las madres! Y sí, las madres son así... pero la mía es mucho más.

Ella nos presentó a algunos de youtubers, que tampoco los conocía, pero ellos son de esas personas, que los ves una vez y ya es como si los conocieras de toda la vida.
Además, ya que estaba allí, quería una foto con ellos, y a ser posible, con el #Quenopare de todos ellos.
¡Y así fue!

En esta foto está Uy Albert
¡Y así fue!

Estaba emocionada... son mis ídolos, los veo, les escucho, vivo cada uno de los momentos que comparten con nosotras, sus fans.


La forma que tienen de contar las cosas en sus vídeos siempre son muy divertidas, ¡hasta mis padres se han hecho seguidores!
Hoy quiero aprovechar además, para pedirles desde aquí, que hagan una entrada en sus canales, refiriéndose a nuestra causa, el #QueNoPare y los celíacos, que cada día somos más los diagnosticados, aunque seguimos estando igual de incomprendidos.


En la foto de la izquierda está Kikillovlogs, y a la derecha el #QueNoPare de PercebesyGrelos


Aquí está Fran Coem y a la derecha MyChimyk
Además... también está El #QueNoPare en movimiento de Coque´sCorner


Me gustaría que contaran cómo se sentirían ellos si fuesen celíacos, pero de manera positiva... divertida, así como lo hacen ellos siempre con esa sonrisa.

Chicos... ¿Qué me decís? ¿Os atrevéis con el reto que os planteo?


A los demás deciros que... ¡Seguimos leyéndonos! 



martes, 15 de marzo de 2016

Mi tiroides...

Éste es el primer resultado alterado de mi tiroides, tenía cuatro años.

En esa época empecé a tomar una pastilla para regular la Tiroxina. No sé si estaba alta o baja, no consigo entenderlo, pero recuerdo que estaba muy cansada y me costaba aprender a escribir. La profesora me mandaba deberes extra para casa siempre.

Las hemorragias  nasales que llegaron después,  me dejaban más agotada aún. 

Mi familia ya no sabía qué hacer. Mi madre era ver una gota de sangre en mi nariz y llamar al 112 inmediatamente. Lo siguiente era la ambulancia en la puerta de mi casa y directa al hospital, donde me controlaban la hemorragia.

La primera vez que empecé a sangrar por la nariz, tenía cinco años y estaba en tercero de educación infantil. Me acuerdo que estaba terminando la tarea, y vi como caían gotas encima del cuaderno. Me asusté mucho y empecé a llorar. En la garganta sentí como un trozo de pan o algo, y era la sangre que se coagulaba. 
Mi madre llamó a la vecina para que se quedara con mis hermanos, y a mí me cogió en brazos y corrió a la calle. Cogimos un taxi. Yo no dejaba de sangrar. El taxista estaba tan asustado, que ni nos cobró. Después de dejarnos en la puerta de urgencias, mi madre le dijo que esperara... que ahora salía a pagarle. A mí me cogió otra vez en brazos y entró en la sala pidiendo que por favor me atendieran. Cuando volvió a pagarle al taxista, ya se había ido... desde aquí quiero darle las GRACIAS.

Seguro que os resulta desagradable, pero fue así, como os lo cuento.
Aquel día mi madre tuvo que tirar a la basura su abrigo. Se había empapado de mi sangre.

Volvimos a casa horas después... con mucho miedo. No podía hacer movimientos bruscos porque podría volver a sangrar.

Tardó un par de semanas, pero las hemorragias volvieron, y siempre era igual de difícil cortarlas.

Una vez la ambulancia encendió las luces y la sirena... casi me muero de miedo. Pensé que me quedaría sin sangre en el cuerpo. ¡Pasé mucho miedo!

Pasaron años así. 

Cuando tenía ocho años, la Tiroxina empeoró mucho... el médico amigo de mamá me dijo que había  que hacer algo.

Analíticas semanales, ecografías, pruebas... hasta que llegó la sospecha de enfermedad celíaca.

Una primera biopsia dio negativo, la segunda, meses más tarde, ¡POSITIVA!

Empecé la dieta sin gluten cuando tenía ocho años, y desaparecieron las hemorragias, los dolores de cabeza, el cansancio... y poco a poco, mi tiroides se fue normalizando. Sigo tomando medicación, y pronto tendré un control... ya os contaré cómo va, pero seguro que ya estoy recuperada del todo. 

Me costó mucho adaptarme a los alimentos sin gluten, pero eso... ¡Os lo cuento otro día! 

¡Nos seguimos leyendo!



lunes, 14 de marzo de 2016

Ser celíaco y adolescente, ¿misión imposible?

¿Y qué pasa  cuando un día quedas con tus amigos, vais a la tienda de al lado de tu casa, y todos compran chuches y tú no puedes porque contienen gluten?

¿Cómo te sientes?


Pero yo no entiendo porqué, habiendo chuches sin gluten, que podemos compartir todos, se venden con gluten.
¿Por qué?

Alguna vez me ha pasado, que no quise pensar en mi enfermedad celíaca y compré las chuches igual que los demás. ¡Quería ser como mis amigos! No tener que mirar mientras ellos comían... 
En aquella tienda todo estaba mezclado, era imposible saber qué contenía gluten y qué no. Así que empecé por elegir las que conocía por su forma o color... pero después cogí alguna más, ¡ya que estaba! Cuando me quise dar cuenta, me estaba pegando un atracón a  chuches con gluten y contaminadas. 
Me sentía fatal, sabía que estaba haciendo algo mal, pero estaba probando sabores que necesitaba para sentirme una más en el grupo.
Aquel día fue el primero.

Después llegaron muchos más. Unos Donuts... ¡No lo recordaba así! Tan tiernos... y las galletas de mantequilla, mi debilidad. Un sanwich que me compré en una panadería... 

Una noche comenzó a sangrarme la nariz. Yo soy una celíaca especial, no tengo síntomas y mis anticuerpos son negativos... así que pensé que nadie se enteraría. Pero me equivoqué.
La noche en que tanto que sangró la nariz ya hizo pensar a mi madre. 

Y empezaron las preguntas. No conocéis a mi madre cuando pregunta... uffff... ¡Me pilló!

Ni os imagináis lo mal que me sentí. Tuve la sensación de haber traicionado a toda mi  familia. Ellos se esfuerzan todos los días para comprarme un pan que cuesta más de 9 euros el kilo, que pagan casi 5 euros por mis macarrones, que todos los días nos preparan a mis hermanos y a mí un bizcocho para que podamos desayunar, ¡con lo que cuesta la harina sin gluten y el tiempo que lleva hacerlo!

Con lo que les ha costado que me diagnosticaran... 

Me sentí muy avergonzada.

Seguí sangrando por la nariz unos cuantos días más, poco a poco se me fueron pasando las hemorragias, pero el sentimiento de culpa no  se me pasó.

De pronto empecé a tener miedo. Mi intestino se habría dañado... ¡Qué angustia!

Nunca más volveré a probar nada con gluten, ¡Nunca! Lo prometo.

Hoy esta entrada se la quiero dedicar a un amigo al que no conozco, pero que conoceré muy pronto: Hugo, hoy va por ti.
Ser celíaco significa que tenemos que ser responsables con nuestra alimentación, siempre hay que serlo, pero nosotros aún más.

No tenemos espacio para el "por un poco no pasa nada" porque nuestro intestino sufre... y se resiente, y eso tiene consecuencias que al cabo del tiempo pueden ser muy graves.
Se lo debemos a nuestras familias, pero sobre todo a nosotros mismos. 
La única fórmula mágica para estar sanos, es evitar el gluten.

Ahora soy celíaca y con un poco de esfuerzo, soy feliz.

Hasta la próxima... ¡Seguimos leyéndonos!










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domingo, 13 de marzo de 2016

Bizcocho de chocolate en tres minutos


Hoy es domingo... y ¿no os pasa que los domingos os levantáis cansados? ¡Ay! ¡Menuda pereza!



¿Y ahora qué desayuno? Me apetece chocolate... y no hay nada con chocolate en la cocina, pero de pronto me acuerdo de un blog en el que nos enseñaban una receta rápida de bizcocho de chocolate.

spezialia se llamaba... ¡A buscar!



¡Aquí está! 
Manos a la obra...

¿El resultado? ¡Delicioso! 


   Ingredientes:

- 4 cucharadas de harina sin gluten.
- 4 cucharadas de azúcar
- 4 cucharadas de Nesquick 
- 4 cucharadas de aceite de oliva
- 4 cucharadas de leche
- 1 huevo


- Un chorro de vino blanco


Preparación:

En un bol pequeño, apto para microondas (puede ser un tazón), ponemos todos los ingredientes secos y con la ayuda de una cuchara o varilla, los mezclamos bien.

Después, añadimos el huevo y removemos hasta que se forme una masa homogénea. Este proceso no nos lleva más de un minuto.

A continuación, añadimos la leche, el aceite y el vino blanco, y batimos para integrar bien los ingredientes líquidos.

Ponemos dentro del microondas, 3 minutos, a máxima potencia. Nos dejará, como resultado, un delicioso bizcocho de chocolate digno de los paladares más exigentes.

Si queréis luciros del todo, poner unas pepitas de chocolate con leche y unas nueces o unos arándanos dentro de la masa, antes de meterla en el microondas.

Spezialia es fan del microondas y yo también.

¡Qué rico me ha sabido hoy el desayuno!


¡Nos seguimos viendo!






sábado, 12 de marzo de 2016

#QueNoPare

Hace mucho que no escribía... he pasado una época un poco regular. Pero ya estoy de vuelta y quiero seguir contándoos cosas.

Y hoy por ser la primera vez, después de tres años, quiero hablaros del movimiento que mi familia y amigos hemos puesto en marcha. 
Seguro que os encanta a todos tanto como a mí.

Hace un año, después de hacer una compra carísima, pusimos en marcha esta petición:
change.org/alimentosparaceliacos
Ya tenemos más de 400.000 firmas.
A la vez que la petición, también sacamos el hashtag #QueNoPare nuestra causa, ni nuestros derechos, ni nuestras necesidades... porque somos celíacos sí, pero somos personas igual que tú, que comemos a diario, que nos gusta divertirnos y ser felices, pues entonces, ¿por qué tenemos que pagar tanto por nuestros alimentos?
Si un kilo de pan con gluten cuesta un euro, el kilo de mi pan, el que es sin gluten, yo lo pago a nueve euros el kilo y de ahí para arriba.
¿Por qué si el primer diagnosticado en España fue hace 40 años, seguimos sin soluciones? ¿Por qué casi todos los países de Europa tienen esto solucionado y España no?
¿Cuál es la razón?
¿Por qué las familias numerosas como la nuestra no tiene ayudas de ningún tipo, cuando uno de los miembros es celíaco?
Yo no entiendo de leyes, pero sí de motivos y de necesidades... y tengo 13 años y la necesidad de comer sano como todos.
Os dejo un par de fotos de mi hermana y mía con el #Quenopare, otro día os dejaré la de David, porque él se merece una entrada para él solo.

Como siempre, yo pongo la idea de lo que quiero escribir, yo lo escribo y mi madre me lo corrige.
Si os ha gustado mi entrada, por favor, comentad qué os parece... y compartid... para que se sepa.
Entre todos podemos cambiar la historia.

También me podéis seguir en mi página de Facebook, que María Aller me ayuda a administrar: Celíacos, jóvenes y en acción  ¡Gracias María!



Me encanta haber abierto esta ventana de nuevo.
Nos seguimos leyendo.
Sandra.